Tuesday, June 17, 2014

3 consejos para leer esos libros que no quieres leer

¿No te ha pasado que genuinamente tienes interés de leer un libro pero que por una u otra razón no logras avanzar? Lees una dos página y lo dejas, te aburre o incluso duerme. Suelen ser esos libros “pesados” o difíciles de digerir.


Es realmente frustrante: ves pasar los días y cada ves es más pesado, sientes que estás perdiendo tu hábito de lectura diario y la pila de libros por leer (de esos que mueres por empezar) se empieza a hacer más grande. Pero en tu interior sabes que lo quieres acabar, ¿cómo hacerle?


Primero, déjame decirte que terminar un libro, cualquiera, tiene muchos beneficios. Además de lo que el libro por su contenido te deja, el simple hecho de terminarlo deja una sensación de satisfacción que fortalece tus hábitos, no sólo de lectura aunque principalmente, sino en general. Sabes que si lograste terminar ese libro de más de 500 páginas, puedes lograr cualquier cosa. Por el contrario, cada libro a medio leer es una cosa más que dejas a la mitad en tu vida.


Sin más preámbulo aquí está mi fórmula para lograr terminar esos libros que sientes te están costando trabajo.


1. Sé constante, lee un poquito diario.



Cuando se trata de leer lo más importante es la constancia. Ve qué funciona mejor para ti: leer por tiempo, hojas o capítulos, y ponte por meta bloques pequeños como 5 minutos diarios, una hoja, un capítulo. Verás que con el tiempo y más seguido de lo que crees rebasarás los pequeños bloques que te pongas como reto.


Pero aquí, lo más importante es que por más que reniegues de “ese libro” trata de leer un poquito diario. La satisfacción de ver las hojas pasar y acercarte cada ves más a la cubierta trasera te motivarán para seguir adelante.


2. Recompénsate, lee algo que realmente disfrutes despúes de avanzar un poco con ese “otro libro”



Hay personas que simplemente no pueden leer más de un libro a la vez. Si eres de ellos, este consejo no es para ti. Pero si eres de los mios, te servirá muy bien.


De acuerdo, tienes frente a ti “ese libro” que por una u otra razón debes o quieres leer pero por momentos es más una tortura que placer. Bien, avanza un poco en su lectura y después prémiate con alguna otra lectura, de esas que sabes que indiscutiblemente disfrutarás: una buena novela, un artículo de tu revista favorita, en fin tú te conoces mejor.


Esto lo puedes aplicar de dos formas:


Si eres de los que tiene ya establecido un cierto hábito de lectura, seguro en tu rutina diaria tienes momentos ya designados para leer. ¿Cuánto tiempo tienes designado para leer? ¿15 - 30 minutos? Divídelos: 5 minutos para ese libro que te está costando trabajo, y 10 para una lectura más ligera.


Si puedes permitirte tener dos momentos al día de lectura, también los puedes dividir: en la mañana leer “ese libro difícil”, y por la noche (y sólo si leiste un poco del otro antes) ese que te estás devorando.


Procura que el que te está costando trabajo sea el primero en leer, pues lo más probable es que si el segundo lo estás disfrutando más, estés picado y por lo mismo tengas más tentación por leer ese y en lugar de ayudarte, lo uses como pretexto para dejar el otro: “ahorita que termine este que me está gustando me enfoco en el otro” ¡No lo permitas!


3. Motivación: Ponte metas.



Para terminar “ese libro” lo que necesitas es motivación. Primero piensa porqué lo estás leyendo, qué beneficios te acarrea. Esa debe ser tu primera motivación, y es importante no perderla de vista.


Esa es la fotografía completa, pero cuando se trata del día a día ponte metas, rétate: acabar un capítulo a la semana, por ejemplo. Pero sobre todo procura cumplirlo. El ir consiguiendo tus metas te darán la motivación necesaria para afrontar con más ánimos los momentos de lectura.


¡Ponte metas altas! Te sorprenderás de lo que eres capaz


PILÓN: Date chance



Si nada de lo anterior sirve, veo dos alternativas:


  1. El libro simplemente no es para ti. Hay que admitirlo, hay libros malos y con tantas cosas buenas allá afuera… ¡no pierdas el tiempo! Usa tu criterio y si definitivamente el libro no vale la pena, déjalo. Ya sé, dejar libros a medias no es lo mejor (por muchas razones, no sólo lo mencionado arriba) pero una ves más la excepción confirma la regla.


  1. Date chance. Si de plano sientes que no puedes seguir con esa lectura, descansa de ella por unos días, semanas o incluso un mes. Pero mantenla cerca para retomarla en cuanto estés listo. IMPORTANTE: No dejes de leer, puede ser el momento para devorar esa novela con la que estás enganchadisimo. El acabar otro libro te puede dar la motivación que necesitas para retomar “ese otro libro”.

Espero estos consejos les sean útiles. Si tienes otros, no dejes de compartirlos en los comentarios abajo.

Saturday, June 22, 2013

Quiero ser guionista | CV 2007

Sometimes, when you don't know what a hell, is good to look back. Take some distance, but only to gain momentum.




Guíon y Dirección: Paola Villela

Camara: Elizabeth Alejos, 
Ma. José Barrios, 
Aldo Massa, 
Roberto Martínez, 
Sarah Zetune

Fotos: Nabih Saab


Thursday, June 13, 2013

Yoinfluyo - Video musical




"Yoinfluyo"
Angel Rey
DIRECCIÓN: Paola Villela
PRODUCCIÓN: Yoinfluyo.com

www.yoinfluyo.com


Wednesday, May 29, 2013

It's a Beautiful day | Amanecer en la costa de Huatulco

Espero lo disfruten...



Cámara y producción: Paola Villela

"It's a Beautiful day"
Michael Buble

 

Sunday, May 05, 2013

Cuando uno hace algo bueno, buenas cosas suceden

Starbucks México Gracias

No me dejarán mentir: no hay nada como empezar el día con un buen café. Así qué el pasado viernes decidí parar en un Starbucks antes de llegar a la oficina. Pedí un Vainilla Latte, pagué y tome mi cambio sin prestar mucha atención. Una vez que me entregaron mi café tiré el ticket y me fui.

Llegue a mi ofi disfrutando de mi rico café y pasó el día. No fue sino pasado medio día que iba a comprar algo más que noté que algo estaba raro. De momento pensé que me habían dado mal el cambio. Me enojé muchísimo. Pero como ni presté atención y tiré el tíquet no estaba segura.

Pasé el resto del día tratando de hacer memoria. Fueron $47 pesos y tenía de cambio $103 pesos. Si pagué con uno de $200, hacían falta $50. Hice cuentas, esa mañana traía $500 pesos en cambio: dos de $200 y uno de $100. Aún tenía los dos billetes de $200 así que debía haber pagado con el de $100, por lo que me habían dado dos billetes de $50 en lugar de uno. ¡Me dieron cambio de más!

No tenía la certeza, porque no lo recordaba y no tenía el ticket. Pero las matemáticas no engañan, aún tenía $500 pero en lugar de con un billete de $100 con dos de $50.

Al día siguiente aún me desperté con la cosquillita del asunto. A ver, honestamente no pasé todo el día y noche pensando en el asunto. Pero cada vez que lo recordaba tenía la duda de qué hacer. $50 pesos extras no me caían mal, además ¿qué más podía hacer, llegar al Starbucks y decirles 'creo me dieron cambio de más'? No tenía forma de comprobarlo ni estaba segura.

Pero fue exactamente lo que hice. Pensé que lo peor que podría pasar es que me tiraran de a loca o les diera $50, que hasta ese momento creía que no eran míos.

Tal cual, llegué con la cajera y le dije:

- Ayer pasé, compre un Vainilla Latte y creo me dieron cambio de más.

La chava se me quedó viendo con cara de no entiendo. Le explique mi rollo matemático de 'pagué con uno de $100 y me dieron dos de $50'. Me cuestionaron a qué hora pasé y si recordaba quién me había atendido -sinceramente no lo recordaba-. La chica se fue a la parte de atrás de la tienda. Después supe que fue a hablar con el supervisor.

Tras un par de minutos regresó y me explicó que no tenían forma de saber si me habían dado cambio de más, pero si quería podría regresar más al rato cuando fuera el turno de los muchachos que estaban en turno el viernes por la mañana que pasé. Pero que por el hecho de haber regresado, el supervisor le dijo que me regalara una bebida.

- Así que, ¿qué quieres? - me pregunto la chica.

Me dio algo de pena, pero de todas maneras iba a comprar un café. Así qué salí de la tienda con un Vainilla Late y el compromiso moral de regresar cuando esté la gente que me atendió.

Les quiero contar esto no por querer presumir mi "buena acción del día", sino para demostrar que cuando uno hace algo bueno, buenas cosas suceden. Me pude quedar con los $50 pesos y no haber dicho nada. Nadie se hubiera enterado y a los pocos días seguro lo habría olvidado. Pero al final, técnicamente, me regalaron dos cafés: el del viernes, por el cambio de más, y el del sábado.

Por este tipo de cosas es que seguiré yendo a Starbucks. No por el cambio de más, sino por el trato y el café regalado (el del sábado). Bueno, también espero los Starbucks no se llenen de gente que asegure haber recibido cambio de más esperando una bebida gratis.

Friday, April 26, 2013

Misterio, venganzas, lucha de poder... "The Ghost", un libro que vale la pena leer


Siempre he sido amante de los buenos misterios. Historias que conforme se van desdoblando te revelan una verdad inesperada, pero que de alguna manera siempre estuvo latente a lo lardo de la narración. No hablo de aquellas en las que derrepente el autor se saca de la manda el desenlace. Sino historias bien construidas.

La historia de "The Ghost", titulo en inglés del libro, es el caso. Es la historia de un fantasma o negro, un escritor que ayuda al ex primer ministro británico, Adam Land, a escribir sus memorias. Pero las memorias son el pretexto para que el fantasma descubra la verdad tras la vida de Lang al frente del gobierno británico.

El libro me parece está espectacularmente escrito. Comienza lento, pero poco a poco te va envolviendo en la expectativa. Las interrogantes no hacen más que ir creciendo y complicándose. Justo en el clímax, cuando crees que el embrollo no podría ser mayor y todo apunta hacia la culpabilidad de Lang, hay un giro de tuercas y te das cuenta nada es lo que parecía... o más bien sí, pero no te habías dado cuenta. Es un magnífico misterio envuelto en intrigas políticas, venganzas y lucha de poder.

La película de Roman Polanski (The Ghost Writer, 2010) me fascinó cuando la vi por primera vez. De hecho es la razón por la que quise leer el libro. La película es muy fiel al libro hasta el desenlace. En tercer acto de la película, el momento culmen de la historia, pierde mucho. No sólo porque cambiaron un par de situaciones con bastante significado, sino que hay algo más.
The Ghost Writer Roman Polanski
(The Ghost Writer, 2010)

El libro está escrito en primera persona, es el fantasma quien está contando la historia "con su voz", tal y como la vivió: aportando sus percepciones, sentimientos y pensamientos. Lo cual es muy trascendente, pues se trata del primer libro que será publicado bajo su autoría. Por definición el trabajo de un fantasma es escribir los libros de alguien más, que se publicarán bajo el nombre de ese "alguien más". No quiero sopoliar aquí la historia, por lo que sólo diré que si no leen el libro no terminarán de entender  la importancia de que esté en primera persona y lo que le aporta a la historia.

Claramente es algo que no se puede transmitir fácilmente en una película. Son imágenes, ¿cómo muestras lo que alguien está pensando? Estamos hablando de Roman Polanski, no va a poner una voz en off. Sería demasiado chafa.

El gran problema de la película, y es latente en el desenlace, es que se vuelve impersonal. El final del libro te deja con un nudo en la garganta, tal como el fantasma al final de las memorias piensa que quedará el lector cuando escribe y cito:

"<<Ruth y yo aguardamos el futuro con ilusión, cualquier cosa que nos tenga reservada>>
Tragaos esto, cabrones - pensé mientras escribía el 30 de mayo -. Leed esto y a ver si sois capaces de cerrar el libro sin que os haga un nudo en la garganta"

El libro logra este efecto, la película impacta, pero nada más.

Dos anotaciones finales...


Me parece espectacular la secuencia al final de la película cuando el personaje de Ewan McGregor hace pasar un recado de mano en mano hasta Ruth Lang: la cámara sigue el papel en toma cerrada hasta que nos muestra en contrapicada a Ruth... ¡Wow, bravo Polanski!

Ewan McGregor
Ewan McGregor
Otro detalle que me parece fascinante es el nombre del personaje de Ewan McGregor, el fantasma. Si alguien lo sabe, ¡por favor que me lo diga! Pero si no me equivoco ni en el libro ni la película se le menciona, sólo se le hace mención como "el fantasma".

Dense cuenta de esto, el libro te atrapa de tal forma que lees la historia de un sujeto del que ni siquiera conoces el nombre. Así sin darte cuenta te lo devoras. Lo mismo pasa con la película.

Finalmente, no dejen de ver la película, a pesar de mi crítica del final es muy buena. Y para todos aquellos que disfrutaron la película, créanme, amarán el libro.

Tuesday, April 23, 2013

Un bello día para morir

Cuento bello día morir
Foto de Poch
La brisa rozaba mi piel con cierta peculiaridad, no parecía normal. Mi pecho agitado pedía un poco más de oxígeno. A mis pies llegaba el agua de las olas que rompían para luego regresar al mar del que provenían. Mientras la arena, juguetona, me hacía cosquillas en los pies. 

Poco a poco logré recuperar el aliento. El oxígeno entraba con facilidad a mis pulmones, los recorría y me saciaba hasta consumirlo por completo. Entonces, me incorporé de aquella posición extraña que tomaba mi cuerpo con las rodillas flexionadas y las manos posadas sobre ellas. Tomé una postura recta para admirar el sol que se iba escondiendo allá en el horizonte.

Llamó mi atención una gaviota que emprendía el vuelo no muy lejos de mi. No tardaron en unírsele muchas más llenando de vida el cielo, aquel cielo lleno de matices rojizos y anaranjados, y de nueves jugando a hacer remolinos. 

En el ambiente se percibía una tranquilidad inusual, una tranquilidad... poco creíble para mi corazón, el cual palpitaba con rapidez y desconcierto. Aún así, en ese instante quería no más que creer en aquella tranquilidad y vivir en ella por siempre. Cerré mis ojos, extendí mis brazos y me entregué a aquel ambiente deseado por los prisioneros de guerra y tan cotidiano para los monjes tibetanos.

Aquel paisaje parecía casi perfecto. "Nada podría arruinar este momento", pensé. ¡Qué equivocado estaba! De pronto se escuchó un tremendo estruendo que logró interrumpir aquella perfección. Mis ojos se abrieron enseguida con un grito ahogado en el rugir de las olas que aumentaban su fuerza. Caí de rodillas en la arena, aquel estruendo me había atravesado por completo. Las gaviotas volaron agitadas, espantadas. Mientras el sol se terminaba de esconder en el horizonte, sus últimos rallos me despedían así como yo me despedía de la vida.